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.La noticia es la iniciativa del presidente francés Nicolas Sarkozy para la creación de una unión o algo así de los "países virtuosos" de Europa -Francia y Alemania por supuesto- para ponerse a salvo o por encima del resto de europeos tales como españoles y demás, como si no lo estuvieran ya.
Permítame, paciente lector, que me recupere del ataque de risa que desde esta mañana me tiene hecho una pena. Ni siquiera los alardes planetarios de nuestras ministras no hace tanto me produjeron mayor desternille.
¡Países virtuosos Francia y Alemania!
Cualquier falacia -en este caso su potencial económico- les sirve a esta gente para llenarse la boca de virtudes echando tierra a la basura que les ha servido de abono para ser lo que ahora son a lo largo de los siglos, especialmente en el siglo XX, o sea ayer. Porque los países no nacen por generación espontánea ni son únicamente lo que refleja una instantánea del presente. De eso nada.
El señor Sarkozy podría haber utilizado otro término para distinguir al grupo de países que mejor cumplen sus obligaciones de tipo financiero o monetario en el marco de la Unión Europea, pero virtuosos... ¿empezamos la lista de aberraciones contra natura que acumulan en su haber estos virtuosos países? No merece la pena.
Lo que sí da verdadera pena es que tanta gente aquí, en nuestra España, se mire embelesada en esa Europa de mercaderes. Como si tuvieran acciones.
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