UN BLOG CON ESPAÑA A CUESTAS

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viernes, 31 de diciembre de 2010

Punto y seguido

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Aunque no lo parezca. Hoy termina el año, sí, pero mañana suma y sigue. Que de punto y aparte nada. Lo cual no está ni bien ni mal y ni siquiera todo lo contrario. 2011. A un paso ya del cachondeo de los aztecas -¿o son los mayas?- que los mejicanos se empeñan en ponernos fecha de caducidad.

Les confieso que yo tengo muchas dudas pero de otra clase. Con ésta son ya cien las veces que he acabado asomándome a este campo abierto y no me satisface. La política y la religión ya sabemos que son cosas de las que no hay que hablar si se quiere llevar una vida más o menos placentera y aquí me tienen, de hoz y coz en la primera. Bueno, en no -Dios me libre-. Pero hablando de ella, sí.

Ya veremos.

Mis mejores deseos de felicidad para todos ustedes. ¡Incluido Joaquín Leguina!
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Más coraje y menos miedo

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Tomo prestado el título de una felicitación electrónica que me llega llena de sentencias parecidas, síntesis cada una de actitudes valientes, aunque un poco pasadas de moda, y acompañadas de excelentes fotografías en blanco y negro, que molan un montón.

Y estando de acuerdo con casi todas -reivindicar más sexo a estas alturas parece un poco infantil cuando no definitivamente pueril- verlas juntas produce el mismo efecto que la recitación de letanías -virgo potens, ora pro nobis, virgo clemens, ora por nobis...- ya lejanas o el repaso de los puntos subrayados en rojo del manual del buen ciudadano por la gracia de Mao o la consulta del manual de estilo de El País. Que no está mal para ciertas etapas de la vida y de otro tiempo salvo que se sea meritorio de la antesala de la sala de redacción del susodicho o aspirante a juvenil promesa de político militante.  

¡Naturalmente que más coraje y menos miedo! Pero ojo: como el movimiento, el valor también se demuestra andando.
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jueves, 30 de diciembre de 2010

Por la senda de la dictadura

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No es fácil determinar las razones que han llevado a la Real Academia Española de la Lengua a modificar en su Diccionario el término dictadura, cuyo significado amplía y anuncia en Avance de la vigésima tercera edición. Dice:

4. f. En la época moderna, régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o a veces en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales.

Por la lógica imperante y siguiendo con nuestra democrática tradición, lo normal es que los miembros de la dicha corporación hayan querido apretarle las tuercas a la dictadura española más conocida, esta vez desde su limpia y esplendorosa morada. O sea, otra meadita extemporánea sobre el franquismo, que nadie puede quedarse fuera.

Pero claro, si uno lee despacio la definición introducida y que acompañará a las ya existentes, se malicia que también puede haber sido un gol por la escuadra de algún diputado -perdón, académico- que haya querido reflejar en ella nuestro sistema político actual o, más bien, el camino por el que discurre éste.

Complementen por la fuerza o violencia con de las instituciones democráticas y sustituyan un grupo u organización por clase política, y tendrán una aproximación más que fiable a nuestro actual régimen político.

La cuestión final es: ¿Adónde nos lleva esto? ¿Hacia dónde vamos? Desde luego los controladores al trullo y los fumadores al hoyo, por eso de la actualidad más palpitante, pero la larga lista de represiones directas de las libertades individuales y de las otras -de la mano de peres y pajines- ya es preocupante.

¡Hasta más ver! (Tendrá que ser en la puta rue si queremos echar un pito).
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jueves, 23 de diciembre de 2010

Xisco Quetglas

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Hoy me entero de que estás muerto. Que moriste allá por septiembre de 2006. Y me entero hoy del mismo modo que me enteré de la muerte de otro amigo, hace años: Ciro Angarita Barón. Rastreando la red queriendo saber de ti en estos tiempos de resumen y para pedirte aquella fotografía de los ochenta que no encuentro, tú y yo con Adolfo Suárez en el paseo Marítimo de Palma, a la puerta del hotel Palas Atenea, sonrientes y orgullosos de defender ideas y de organizar aquel acto tan difícil, en aquella efímera aventura y que tan pobres resultados obtuvimos, el CDS. Por allí andaban Meliá y Valentí Puig y Roselló y otros que no recuerdo... y todos volamos, aventados.

Aterrizaste en el PSOE y fuiste un político importante. Lejos de mi camino pero no de mi corazón. Y hoy me entero de que ya moriste y me duele. Y un apunte más en mi particular debe: no haberte abrazado a tiempo.
.wiki/Francesc_Quetglas_Rosanes

martes, 21 de diciembre de 2010

La frontera del jamón

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El jamón es alambrada magnífica, portador de esencias capaces de alejar a moros de cristianos.
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viernes, 17 de diciembre de 2010

La tómbola con trampa de las pensiones

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El clamor sordo que recorre España con el asunto de las pensiones no se ve reflejado en los medios de comunicación con excepción de algunas voces aisladas.

Si España no fuera un país adormecido y adocenado se levantaría no sé si en armas -esto es una metáfora, no vayamos a joderla- o simplemente de la cama para poner fin al sorprendente torrente de corrupción -esto no es una metáfora- de una clase política a la que no se le cae la cara de vergüenza sencillamente porque no la conoce.

La clase política ha secuestrado la democracia ésa y sus constituciones que les obligan a respetar principios tan elementales y sagrados como que todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones y que son iguales ante la ley.

La clase política se pasa dichos principios por los atributos de Pajín y prevaricando en el sagrado templo de su democracia legisla para ella por un lado y por otro para el resto de los ciudadanos.

Debería caérseles la cara de vergüenza a todos: derechas, izquierdas y mediopensionistas.
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jueves, 16 de diciembre de 2010

Aquiétese señor Bono

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Eso de aquietarse que le gusta tanto creo necesario que intente aplicárselo a usted mismo, don José, dadas sus últimas aportaciones al común que, sin pretender hacerle seguimiento, se las encuentra a cada paso o medio que se cruce un día sí y otro también.

Y se lo digo por lo de calmarse y no por lo de ajustarse que a lo que parece es lo que pretende decir cuando enarbola el tal vocablo, que vaya que enreda usted con el lenguaje. Porque su falta de calma le lleva a ser descortés -fíjese que soy fino- hasta con sus seguidores o votantes o simpatizantes de rebote al poco que se les ocurra echar un vistazo a cierta prensa que a usted le produce sarpullido.

Porque, que yo sepa, hasta el último ciudadano de la fila cuando se fuma un pitillo, por ejemplo, o cuando escurre la última gota del surtidor de su barrio, o cuando se afila el bigote en la barbería de la esquina, aun cuando ojeen la prensa susodicha están pagándole a usted, ellos también, desde la brillantina hasta el pañuelo de bolsillo -mi mujer me ha obligado a quitar el papel higiénico porque no le parecía decoroso-, por citar sólo dos de los cientos de elementos comunes y no comunes en los que se divide su salario.

Piénselo y aquiétese, señor Bono, que su trono es nuestro trono. Aquiétese que los ciudadanos ya no sabemos donde mirar y soñamos con la reinvención de la clase política sin esperanza. Y es que debe ser tan difícil dejar de ser el mal menor...

Yo por mi parte me aquieto tanto que después de sufrir el último zarpazo -fíjese si sigo fino, fumador y todo- no los mando a todos donde debiera y sigo aquí, un día más, en campo abierto, pasando las cuentas del rosario.
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viernes, 10 de diciembre de 2010

Escritores

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¿Se atrevería usted a calificar a un escritor como bueno o malo o muy bueno o regular o impresentable? ¿O a una de sus obras? Estoy seguro de que sí lo haría y, en caso contrario, debería hacerlo. ¿Coincidiría su criterio con el de otros? También estoy seguro de que sí. Éstas son cuestiones sencillas y no plantean problema siempre que se tenga un libro del escritor correspondiente en la mano o en la pantalla y lo lea, claro está, que de oídas no vale.

Pero la cosa no es tan sencilla, no crean. En más de una ocasión -en muchas sería más preciso- el calificativo ya ha sido asignado con anterioridad y generalmente en forma positiva vía premios literarios, lanzamientos generosos y otros costosos procedimientos que garanticen que su criterio ya estará formado antes de que la obra en cuestión llegue a sus manos. ¿Eso es malo? No me lo parece, en principio. La industria del libro funciona así.

Pero ¿garantiza este orden de cosas el acceso a las buenas obras, a los buenos escritores? En algunos casos con toda seguridad que sí pero en la mayoría no. Bien porque el número de obras que siguen ese camino es escaso, bien porque la calidad no está necesariamente asociada al éxito y tiene usted en su plato gato por liebre. Aunque tragarse unos cuantos gatos si con eso le dan a uno un pedazo de liebre como Vargas Llosa habrá que darlo por bueno.

Aun siendo una minoría, los escritores son muchos miles solamente en España y créanme, lo que se dice buenos, buenos de verdad, habría que contarlos por decenas, no muchas, lo que por otro lado no está nada mal. Y sus obras, metidas en el mismo saco que las miles de absurdas sucesiones de palabras que son la mayoría de las demás, no resisten el proceso de ver la luz al carecer siquiera de la posibilidad de ser tenidas en cuenta. Las excepciones confirman la regla, evidentemente.

Por si les sirve de algo, yo les voy a dar a ustedes tres nombres de escritores excepcionales y que probablemente no conocerán, o conocerán poco, los tres vivitos y coleando y por encima de los sesenta años: Juan Ignacio Villarías, Venancio Iglesias y Rafael Sánchez-Girón.
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jueves, 9 de diciembre de 2010

Estofado de controlador al chocolate blanco

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Cójase un colectivo peleón tal que el de controladores aéreos españoles.

Selecciónense unos cuantos a ser posible que se hayan destacado en el follón de la semana pasada o sea cuando lo de la alarma bolivariana con umes color mostaza en los accesos de los aeropuertos.

Estófense lentamente con un sofrito de diligencias previas hasta que el llanto suene a quebranto, sin olvidar un chorreo de vino leonés o manchego o gallego o asturiano o de jerez que al caso no importa demasiado.

Pásense por la piedra -de chocolate blanco, imprescindible- una vez bien cocidos y déjense reposar a la sombra el tiempo que los señores que ordenan y mandan digan.

Sírvanse al pueblo español, si para entonces todavía existe.

¡Ah! Y si entretanto les toca ir a votar piénsenlo bien esta vez.
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Los cojones de Pajín

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Pajín: ministra de Sanidad del Gobierno de España.

Cojones: expresión malsonante para referirse a los testículos.

La noticiaLa Gaceta cuenta la reacción que tuvo Leire Pajín durante una comida informal con diputados y senadores de la comisión de Sanidad. Preguntada de por qué colocó a una amiga para comandar el Plan Nacional sobre Drogas le contestó que sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones. (Fuente: Libertad Digital 09.12.2010)

Muchas gracias, señora ministra de Sanidad, por seguir elevando el nivel de nuestra nación. Los españoles le estamos muy agradecidos por liberarnos de cualquier duda que nos pudiera quedar en relación con su excelencia.
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lunes, 6 de diciembre de 2010

Desmadre nacional

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Veo bastante difícil opinar sobre los entresijos del conflicto entre el Gobierno -de España, por supuesto- y los controladores aéreos, más que nada porque las informaciones que nos llegan habitualmente a la gente que no somos controladores ni del Gobierno -de España, por supuesto- son algún titular que otro sobre cabreos mutuos y poco más.

Así que entresijos aparte, lo que cualquiera sí tiene claro es que la tarea de controlar el espacio aéreo y los miles de artilugios voladores que andan por él de acá para allá es algo más serio y complicado y mucho más esencial que el correcto funcionamiento de la red nacional de vendedores de cupones y otras loterías o el seguimiento del ajuste de los luminarios de carretera y manta a las diecisiete ordenanzas autonómicas que supongo regulan la intensidad de sus penetraciones en los cascos urbanos o la frecuencia máxima de los gatillazos de sus clientes, que vaya usted a saber porque cuando de regular se trata estos señores no tienen límite ni los del Gobierno -de España, por supuesto- tampoco.

Por lo que es fácil colegir que no es igual que un señor controlador o una señora o señorita controladora digan que son las seis pe eme y hasta aquí hemos llegado y que santa Rita controle si es que puede y si no que aprenda y adiós buenas, a que el lotero te saque el dedo y esconda el décimo o que la madame se ajuste el cincho y mande a pasear a sus pupilas.

Y siguiendo fuera de los entresijos del susodicho conflicto entre el Gobierno -de España, por supuesto, que lo repiten tanto como si hubieran o hubiesen más que se me ha pegado la coletilla- y los controladores aéreos -explicación necesaria, que aquí controla hasta el apuntador- va el Gobierno -coletilla controlada- y se despacha con un golpe de tacón que ya quisiéramos los ciudadanos normales haberlo visto en otras circunstancias tales como las provocaciones exteriores e interiores de amigos del alma y de enemigos sin corazón -¡qué pena damos!- y que parece el tal taconazo más enfurruñe de solterona envarada que acción de gobierno, si no fuera por lo que es y que pobres controladores -a pesar del descerebre- que pasan de gente guapa y chulapona a la cola de cualquier chirona. ¡Se ha pasado usted, gran hombre!

Es España la que está jodida y no porque le toque sino porque carece de la clase política preparada capaz de dirigir adecuadamente sus pasos y de combinar los intereses de todos sus ciudadanos de la mejor manera posible. Los medios y largos plazos están para andarlos y solucionar los problemas y no los taconazos. Que para eso lo mejor sería un taconazo definitivo que a cada uno le pusiera en su sitio y santas pascuas. El problema es a dónde nos conduciría eso..., así que mejor no meneallo y seguir intentándolo a base de elecciones que por lo menos cambien los abrevadores y si hay suerte, con poca bastaría, terminaría este desmadre.
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viernes, 3 de diciembre de 2010

Una pasión singular

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Ya saben, la de Blas Infante según Antonio Gonzalo regogida en memorable película de 2002. Por mi afición al zapeo tuve la fortuna de verla ayer y poder añadir así un elemento más explicativo del porqué de nuestra España hoy.

Y es que no hay pueblo que resista a tanto empujón parturiento de odio y de mentiras y durante tanto tiempo. No me extraña que la gente se acojone ante el mero hecho de verse asociada con un pasado que no esté directamente relacionado con la abominación del franquismo y la militancia siquiera ideológica en las verdes y bucólicas colinas de la verdad republicana.

Fantasías de efectos múltiples que dan por descontados hechos como el reconocimiento un día de éstos de la trayectoria política de don Santiago Carrillo por el Ayuntamiento de Gijón, derechas incluidas, longevo político con el que me une una estrecha y peculiar relación: los dos somos fumadores.
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jueves, 2 de diciembre de 2010

Se acerca el final

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Del año, hombre, que no es para tanto. Que vaya añito y ya va siendo hora de pasar la última hoja del calendario.Cómo estarán las cosas que hasta un famoso de Toledo o aledaños pierde el control de los implantes y enchirona -¡cómo manda el bolo!- a otro famoso -éste, de verdad, Toledo- y a otros saltimbanquis que, desde el gallinero, se la montan en el más famoso corral de las Españas: el Congreso de los Diputados.

Pero lo de ayer tuvo más enjundia. En esta ocasión el más famoso de León -o de Valladolid, según dicen- se presentó de sopetón -se le hacía también de bolos por el mundo- en el corral mismo pero esta vez en el proscenio, y allá que los parados más parados se quedaron sin su óbolo ¡no hay dos sin tres aunque sobre una o! que hasta nuestra barbada y gallega esfinge se quedó tal que así, como que descolocada.

Pero por ahí fuera no se lo pierdan. El señor ése de pelo blanco y cara de espanto que manda en los dineros europeos -él así lo piensa- mueve la cola y allá van las Bolsas y se vuelven locas, que sí, que no, que caiga el chaparrón, que bizcos tienen que estar los pelanduscos de la pasta gansa, ésa que no se ve pero que por lo visto existe y vaya que existe.

Y de los americanos del norte qué les voy a decir. Su nuevo Bin Laden con corbata y un chip en la solapa les está sacando los colores de manera que hasta Obama va a quedar descolorido. Allá ellos y su monovisión del mundo que para eso fueron creados y por muchos creídos. Por cierto, El País se está poniendo las botas que buena falta le hace y a don Pedro las muelas le traen a mal traer.

Pero no puedo pasar sin hacer referencia al rey moro que, como buen rey moro, no desaprovecha la ocasión para garrapatear por los lomos de la mula española. Acusado injustamente de genocida por tanto listillo de estas tierras que le hace la cama al Polisario -de los muertos saharauis nada de nada- devuelve la pelota multiplicada por cien. ¡Bien sabe que la mula hoy por hoy es borriquillo!

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. 
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